| Datos Históricos |
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Desde el siglo XVII, el edificio que hoy
alberga el hotel ha sido el más importante de
Imón. Una enorme casona señorial de gruesos
muros de sillares y mampostería.
El resultado de la transformación del edificio
en hotel asombra al viajero por la originalidad
de una restauración y recuperación de elementos
ya existentes.
La decoración, sorprendente por su clasicismo y
la calidad de su mobiliario y obras de arte,
evita la rusticidad excesivamente empleada en
los alojamientos rurales de la zona.
Escoger una habitación es como elegir un sueño.
La habitación Carlos III, en la que pernoctó el
monarca, es el reflejo de una época. Incluso uno
puede trasladarse a Oriente con la habitación
China. El Palomar, en una de las dos torres, nos
recuerda el arrullo de las aves enamoradas.
Imón, con apenas cuarenta habitantes, está entre
Sigüenza y Atienza. Conserva unas salinas de
origen romano que fueron en tiempos las más
importantes de España. Hoy, catalogadas como
arqueología preindustrial, son parada obligada
de turistas y curiosos.
La villa está presidida por una magnífica
iglesia renacentista del siglo XV y sobre el
pueblo, el Llano de las Simas con un bosque de
encina virgen, ofrece al caminante un
espectacular atardecer sobre las salinas.
Los alrededores: iglesias, castillos, palacios,
museos, murallas, catedrales; un paseo por el
tiempo desde la prehistoria hasta nuestros días,
pasando por el románico, el gótico, el
renacimiento, barroco o neoclásico.
La naturaleza acompaña este paisaje creado por
el hombre con hayedos y pinares, cañones
profundos cuajados de aves; mares de tierras
rojas de Castilla, cantados por poetas.
Un viajero escribió: “ En el corazón de España,
una isla de sal, llena de encanto y con el mejor
trato. Gracias”
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